miércoles, 10 de diciembre de 2025

Poema 2412

Tari era uno más de los hijos de su padre, ni el mayor, ni el menor
En su calidad de varón, debería aprender las labores del campo, y a pelear con la porra y el mazo
Tenía que correr en la puna, ahí arriba donde hay cóndores y pumas
Era muy difícil, faltaba el aire, y él era de la montaña, más abajo, cerca al río grande

Le gustaba correr con los más grandes, detrás de esos animales lanudos, llamas y alpacas, y atrapar animales pequeños 
Siempre era una hazaña, trepar por todos lados y encontrar alguna presa
Eran niños pequeños jugando a ser grandes, entrenando su cuerpo y su alma

Y le gustaba ver el amanecer en las montañas, como el sol salía de su cuna
Y le gustaba sentarse a ver cómo el cielo iba cambiando de colores, y las sombras se apoderaban del valle
Y los cóndores patrullando su territorio, los apus en las montañas y las ninfas en las aguas
Y sobre todo esos ojos negros profundos de urpi en su piel clara y sus cabellos oscuros como la noche

Nunca olvidaba cuando Urpi lo miró por vez primera y se puso a reír, era una niña divertida 

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