miércoles, 10 de diciembre de 2025

Poema 2411

Tari y Urpi 
Desde el día que nacieron, en su pequeño pueblo en la montaña cercana a las selvas, el mundo que los rodeaba cambió para siempre
Estaban destinados a estar juntos, pero la vida que tenían los separaría quizá para siempre, aunque el destino siempre llega y se hace presente

Urpi nació un par de semanas antes, en la familia del curaca, de la segunda esposa, y como tal, estaba destinada a la ofrenda. Era costumbre, por aquellas épocas, seleccionar a las primeras hijas para ser llevadas al templo mayor en el corazón del imperio para integrar el grupo de las seleccionadas.

De este grupo salían las concubinas reales, las esposas de los nobles, las sacerdotisas, la segunda esposa del emperador y las destinadas al sacrificio 
Sólo las más bellas e inteligentes terminaban en la cima de esta pirámide 
Y era el sueño de todo curaca que una hija suya sea la segunda esposa real y tenga un hijo potencialmente heredero al trono

Urpi era la hija mayor, y su mamá era de una de las tribus selváticas de dónde el pueblo de su papá "raptaban" niñas de vez en cuando para esposas. Es cierto, los de esas tribus también hacían lo mismo, era una costumbre ancestral, dura y cruel, pero ya estaban acostumbrados 

Al ser hija directa de una de la montaña, la belleza de urpi era rara para este lugar. Es cierto, en su comarca no hacía tanto frío, pero tampoco era el clima de la jungla de dónde vino su madre, y a Urpi le gustaba escuchar los cuentos que le contaba su mamá, sobre aves legendarias, demonios del bosque y sobre todo sobre la gran madre sabia


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