A Chaska le bastó una mirada para descifrar la preocupación de Urpi. Se acercó a ella, le tomó las manos y cantó casi en un susurro una canción que cantaba su mamá cuando era muy pequeña
Tranquila, pequeño, tranquila. Le decía a Urpi mientras el resto no entendía nada, más preocupados por la muchacha que estaba sufriendo por el parto que no quería darse
Urpicha, niña pequeña
Deja atrás tus temores
Siente a la pacha mama en tu vientre
Ahí está tu mama
Te abraza, te canta
Te acaricia los cabellos
Y te revela sus secretos
De sus Apus y ancestros
De sus sueños y su vida
Tranquila Urpicha
Tranquila pequeñita
Urpi abrió los ojos y casi gritó: ya lo recuerdo!
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