Las cumbres nevadas se veían más y más lejanas
Paraban en los tambos solo para alimento
Casi no descansaban, era la consigna
Urpi disfrutaba de cada día, en su mente se preparaba para cualquier destino
Sabía que su vida no le pertenecía
Sabía que solamente le quedaba obedecer
Ese era su designio
Grandes ríos, torrentosos
Que llevan la vida en su vientre
Y que acompañan a espíritus buenos y no tanto
Dime si has visto mi pueblo
Que habita en las faldas de la montaña
Ya sé que está al otro lado de las nieves
Y sé que desde mi pueblo se ve la selva
Y que no tendrian que haber estado por allá tus aguas
Pero
Quizá si estuviste algún día
Y puedas recordar mi casa
Mis chacras y mis animalitos
Y sobre todo las manos de mi mama
Aguas bulliciosas que van cantando
Canten conmigo
Lleven a mi casa mis palabras
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