Tiempo. Tari sabía que no tenía mucho tiempo, que en el momento menos esperado esa figura al acecho se deslizaría sin hacer ningún ruido y se abalanzaría sobre él. La única ventaja que tenía era la altura, pero no su tumi ni su vara sería contrincante de una flecha o una corbatana. Trataba de controlar su respiración, sus latidos, guardar el máximo de energía. Había escuchado de los cazadores de la jungla, y sabía que sus posibilidades eran mínimas, pero daría pelea, no estaba dispuesto a rendirse tan fácilmente.
Las horas pasaron lenta y dolorosamente. Hasta que sucedió. El cazador levantó su vara en forma imperceptible y la dirigió hacia Tari. El movimiento estaba calculado, no hizo ningún ruido, hasta que... El dardo llegó a su objetivo y un gran ruido despertó a toda la jungla con un sonido seco al golpear el suelo mojado bajo el árbol...
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