Y se fué, por donde ambos habían bajado, cerrando el ingreso
Tari estuvo un buen rato en silencio, tratando de calmar a su corazón que latía a mil por segundo, y esa sensación extraña en la piel que le indicaba el peligro
Pero usó todo lo aprendido, se sentó un rato, abrazó la tierra, agradeció a la pacha mama por cobijarlo y cuidarlo, luego miró como le había enseñado su abuelo, y vislumbró claramente el camino entre las tinieblas
Habían rayos de luz que se filtraban desde el techo, y sus ojos poco a poco se fueron acostumbrando a las penumbras. Se puso tres hojas de coca en la boca y empezó a masticar
Los primeros pasos fueron dubitativos, temerosos, pero luego, poco a poco, fue avanzando con más seguridad
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