lunes, 22 de diciembre de 2025

Poema 2475

Así iba cantando Tari, a baja voz, casi en silencio, tratando de no despertar a los Apus ni a los guardianes de la tierra
Es cierto, él mismo era un guardián, pero aún así el respeto es el respeto 
Fue improvisando más y más canciones, sin esperar ya nada del camino infinito, de la oscuridad del túnel, de ese viento incomprensible y de aquellas pequeñas luces que se filtraban de vez en cuando por el techo cual agujas traviesas

Hasta que se detuvo. Algo había cambiado, no sabía qué ni cómo, pero lo supo y su cuerpo de detuvo casi en seco.
Lo pudo notar al tranquilizar su corazón y su respiración, el túnel estaba en completa oscuridad 
Miró hacia atrás, y pudo ver un límite, de las penumbras a la oscuridad absoluta, y luego avanzó unos pasos y encontró otra vez ese límite 

Entonces se puso en la mitad exacta y sus pies tocaron la piedra tallada acomodada de manera singular.

Había llegado

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