Es cierto, él mismo era un guardián, pero aún así el respeto es el respeto
Fue improvisando más y más canciones, sin esperar ya nada del camino infinito, de la oscuridad del túnel, de ese viento incomprensible y de aquellas pequeñas luces que se filtraban de vez en cuando por el techo cual agujas traviesas
Hasta que se detuvo. Algo había cambiado, no sabía qué ni cómo, pero lo supo y su cuerpo de detuvo casi en seco.
Lo pudo notar al tranquilizar su corazón y su respiración, el túnel estaba en completa oscuridad
Miró hacia atrás, y pudo ver un límite, de las penumbras a la oscuridad absoluta, y luego avanzó unos pasos y encontró otra vez ese límite
Entonces se puso en la mitad exacta y sus pies tocaron la piedra tallada acomodada de manera singular.
Había llegado
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