viernes, 26 de diciembre de 2025

Poema 2491

Ella misma se lavó las manos, puso mucha agua caliente en varias tinajas, también pidió agua helada, y se dedicó a preparar otra mezcla, cantando, sonriendo, recordando, soñando 

Chaska estaba a su lado, haciendo exactamente lo mismo, recordando cada paso que daba, cada gesto
La parturienta estaba dormida, o eso parecía, y, sin previo aviso, despertó dando un grito

Todos se asustaron, Urpi y Chaska sonreian: ya viene, dijeron al unisono 
Se acercaron las parteras y vieron con sorpresa que el trabajo de parto se reanudaba, la muchacha tenía nuevo vigor, y las contracciones del vientre iban en aumento

La pusieron de pie, en cuclillas. Un palo sujetado por dos hombres fuertes, de espaldas ambos
Las parteras a los costados, y, cuando la cabeza se estaba mostrando, Urpi le gritó: abre la boca!

Se tendió debajo de sus piernas, y con un tumi afilado que tenía hizo una especie de corte en un lado, entre dos dedos, lo que fué suficiente para que salga el pequeño 

Estaba morado, completo, pero las parteras y el curandero sabían sus artes. El llanto del niño calmó a todos, la parturienta fue puesta semisentada para el alumbramiento y Urpi pidió el agua helada 

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