viernes, 26 de diciembre de 2025

Poema 2492

La noticia corrió como viento de tormenta por toda la ciudad. El sobrino del Inca estaba vivo, la madre también. Ambos en sus respectivos aposentos, bajo los cuidados de los mejores curanderos del imperio

La sacerdotisa regresó con Urpi y Chaska al Aclla Huasi, con una mirada de aprobación y satisfacción para las dos amigas. Eran lo mejor que había llegado a este lugar desde hace mucho tiempo 

Las amigas iban de la mano, repitiendo en baja voz los nombres, los colores, las formas, todo lo que habían hecho.
Era necesario no olvidar, uno nunca sabe cuándo será necesario recordar 
El cansancio y agotamiento las vencía, poco a poco iban cerrando los ojos, ya no trataban de luchar, ya no querían luchar, ya solamente querían llegar a sus camas

Durmieron dos días completos, nadie osó despertarlas, ya que la Coya, hermana y esposa del Inca, estaba al lado de ellas, velando sus sueños

No hay comentarios.:

Publicar un comentario