En nuestra pequeño pueblo no queríamos más nada que vivir en paz
Íbamos a la ciudad, que estaba bastante alejada, para vender nuestra cosecha
Para ese tiempo, al haber en el lugar agua permanente
Había aprendido a sembrar por partes, es decir, mientras en un lugar sembraba
En otro el producto ya estaba para cosechar, así siempre tenía cosecha
Esto lo hice por necesidad, porque al inicio solo podía sembrar un poco
Y luego sembré otro poco, y así, sin querer, tenía que sembrar y cosechar
Todo el tiempo, tanto papa como maíz
Tenía un arado y una yunta, dos bueyes nobles que pude comprar
Soñaba con mi casa llena de niños, con la bulla y con los animales
Y que irían a la escuela, y aprenderían a leer con alguna señorita maestra
Mi preciosa esposa estaba encinta, y en la vida yo había encontrado la paz
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