Las ropas mojadas, también los huesos, los pies
Llenos de llagas y heridas, apestaban cuando sacábamos
Las botas, las medias. Soñaba con medias secas
Sábanas, una taza de leche caliente, dormir
La orden era perseguir una columna senderista
Nunca hubo tal cosa, solamente íbamos a algún lugar
Sabíamos lo que iba a pasar, ya lo habíamos hecho
Tantas veces que ya no recordaba
En el pueblo siempre habían solo personas viejas
Los jóvenes y niños, y las mujeres, se iban al monte
Entonces al llegar tomábamos todo lo que había,
Siempre algún viejo o vieja protestaba y se llevaba
Su culatazo, a veces nunca más se levantaba
Y quemábamos un par de casas
Siempre era lo mismo, hasta ese día en que
Nos recibieron a balazos
No dejamos nada del pueblo, solo cenizas
Y tiramos los cuerpos a un barranco cercano
Y nos fuimos, y a mi me dolía el pecho
Nunca entendí el por qué hacíamos esto
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