viernes, 26 de diciembre de 2025

Poema 2495

Primero fueron los Andes majestuosos y sus verdes valles fértiles, llenos de vida y de magia. 
Urpi iba admirando la creación de la pacha mama, feliz del contacto directo con la naturaleza y los Apus

Apus imponentes y silenciosos
Guardianes de la vida y el camino
No se molesten con mi canto

Mis pies no están cansados, aunque duelen
Mis manos van hilando presurosas
Mi pecho va feliz por el aire 

Pero mi corazón está adolorido 
Por esa mano amiga que se ha quedado 
Y que ahora más que nunca
Necesita de mis abrazos
Y de mi consuelo

No les pido nada para mí
No tengo necesidad de nada
Pero si pudieran, cuiden a mi Chaska
Es una niña crecida, pero
Es muy frágil por dentro

Yo no me quejaré de nada 
No pediré nunca nada más de lo que me ha sido dado
Solamente cuiden a esa niña
Que está un poco asustada 

Poema 2494

A

Poema 2493

Pachacamac 
El nombre sonaba muy lejano, misterioso, irreal. Solo pronunciar ese nombre hacía que las muchachas sientan ese frío inexplicable que recorre la piel ante la presencia de algo monumental y prodigioso.

No entendieron bien la razón, pero Urpi tuvo que partir a Pachacamac con un grupo de sacerdotes y otras muchachas vigiladas por soldados bien armados.
Chaska protestó con vehemencia, pero la autoridad del sacerdote principal no admitía ninguna objeción. Y nadie iba a explicarles las razones por las que Urpi partía a ese templo milenario tan alejado.

Urpi lo aceptó en silencio, con la tranquilidad y serenidad de alguien que sabe no ser el dueño de su propio destino. Lo aceptó con mucho dolor cuando la sacaron de casa, pero ahora ya no. Solamente tenía pena por Chaska, a quien aún veía como esa niña delgada y menudita que lloraba en silencio cuando se encontraron 

Ahora quien consolará a mi Chaquichay, quien vigilará sus sueños, quien calmará su llanto?

Así pensaba mientras el camino se hacía más y más pesado

Poema 2492

La noticia corrió como viento de tormenta por toda la ciudad. El sobrino del Inca estaba vivo, la madre también. Ambos en sus respectivos aposentos, bajo los cuidados de los mejores curanderos del imperio

La sacerdotisa regresó con Urpi y Chaska al Aclla Huasi, con una mirada de aprobación y satisfacción para las dos amigas. Eran lo mejor que había llegado a este lugar desde hace mucho tiempo 

Las amigas iban de la mano, repitiendo en baja voz los nombres, los colores, las formas, todo lo que habían hecho.
Era necesario no olvidar, uno nunca sabe cuándo será necesario recordar 
El cansancio y agotamiento las vencía, poco a poco iban cerrando los ojos, ya no trataban de luchar, ya no querían luchar, ya solamente querían llegar a sus camas

Durmieron dos días completos, nadie osó despertarlas, ya que la Coya, hermana y esposa del Inca, estaba al lado de ellas, velando sus sueños

Poema 2491

Ella misma se lavó las manos, puso mucha agua caliente en varias tinajas, también pidió agua helada, y se dedicó a preparar otra mezcla, cantando, sonriendo, recordando, soñando 

Chaska estaba a su lado, haciendo exactamente lo mismo, recordando cada paso que daba, cada gesto
La parturienta estaba dormida, o eso parecía, y, sin previo aviso, despertó dando un grito

Todos se asustaron, Urpi y Chaska sonreian: ya viene, dijeron al unisono 
Se acercaron las parteras y vieron con sorpresa que el trabajo de parto se reanudaba, la muchacha tenía nuevo vigor, y las contracciones del vientre iban en aumento

La pusieron de pie, en cuclillas. Un palo sujetado por dos hombres fuertes, de espaldas ambos
Las parteras a los costados, y, cuando la cabeza se estaba mostrando, Urpi le gritó: abre la boca!

Se tendió debajo de sus piernas, y con un tumi afilado que tenía hizo una especie de corte en un lado, entre dos dedos, lo que fué suficiente para que salga el pequeño 

Estaba morado, completo, pero las parteras y el curandero sabían sus artes. El llanto del niño calmó a todos, la parturienta fue puesta semisentada para el alumbramiento y Urpi pidió el agua helada 

jueves, 25 de diciembre de 2025

Poema 2490

Pasaron la noche en vela, haciendo que la parturienta descanse y despierte por momentos, también le dieron miel en pequeñas porciones, todo según las indicaciones de Urpi
Chaska cantaba mientras hacía todo ésto, abrazaba a la muchacha, le acariciaba los cabellos, le decía que no tema, que todo va a estar bien

Cuando el sol trajo el aire frío de la mañana e iluminó el mundo entero, Urpi apareció como un vendaval por la puerta, con los pies sangrantes, parte de su ropa hecha jirones y una mirada decidida más parecida a una fiera salvaje que a una aclla 

Preparen una sopa con carne! Ordenó 
Sin mirar a nadie, sin preguntar nada, abrió su lliclla y sacó unas hojas y flores extrañas que amasó en una piedra y mezcló con agua salada y caliente

Esto va a doler un poco, le dijo a la muchacha que apenas despertaba, mientras aplicaba esta mezcla en su barriga. Hizo que tome una buena cantidad de sopa, y luego le ordenó 
Duerme ahora un rato, recupera fuerzas, las vas a necesitar 
Mientras colocaba un poco de este amasijo de hierbas en sus genitales

Poema 2489

Al llegar Chaska la joven había perdido el conocimiento, tanto las parteras como el curandero estaban tratando de darle calma, frotaban su espalda, sus piernas, trataban de darle algo de agua, pero sus rostros eran de desolación 

Habían preparado un brebaje para adormecer los sentidos, para aliviarle el dolor y ya le habían administrado el primer trago.
Chaska tuvo que rogar para que la dejen actuar, muchos rostros molestos, muchas murmuraciones, desaprobación 
Qué se ha creído esta mocosa que se fué casi todo el día huyendo y ahora quiere hacer lo que le da la gana 

La sacerdotisa principal tuvo que interceder, confiando en que las dos jóvenes sabían algo que ellos no. Asumió toda responsabilidad, y dejaron que Chaska prepare su brebaje y lo empiece a administrar a la embarazada primero a gotitas, luego en más cantidad, poco a poco