lunes, 22 de diciembre de 2025

Poema 2475

Así iba cantando Tari, a baja voz, casi en silencio, tratando de no despertar a los Apus ni a los guardianes de la tierra
Es cierto, él mismo era un guardián, pero aún así el respeto es el respeto 
Fue improvisando más y más canciones, sin esperar ya nada del camino infinito, de la oscuridad del túnel, de ese viento incomprensible y de aquellas pequeñas luces que se filtraban de vez en cuando por el techo cual agujas traviesas

Hasta que se detuvo. Algo había cambiado, no sabía qué ni cómo, pero lo supo y su cuerpo de detuvo casi en seco.
Lo pudo notar al tranquilizar su corazón y su respiración, el túnel estaba en completa oscuridad 
Miró hacia atrás, y pudo ver un límite, de las penumbras a la oscuridad absoluta, y luego avanzó unos pasos y encontró otra vez ese límite 

Entonces se puso en la mitad exacta y sus pies tocaron la piedra tallada acomodada de manera singular.

Había llegado

Poema 2474

Señora Luna, que todo lo ves
Sabes dónde está mi Urpicha?
Se acordará de mi?

Fui un tonto ese día 
Y todos los demás días también 
Hasta que se fué muy lejos de mi 

Dónde estás paloma mía?
Que ha sido de ti? 
Desplegaste tus alas quizá?

Ahora sé que te quiero
Pero, debo aceptarlo
Lo sabía antes también 

Tenía miedo, mucho miedo
Y ahora que te has ido
Solo quiero volverte a ver

Poema 2473

Cantaba Tari en baja voz, caminando 
Solamente quería llegar aunque
Cuando las luces se iban haciendo mucho más tenues recién cayó en cuenta que
No sabía en qué lugar estaba el destino 

No sé preocupó tanto, ya sabré
Se repetía una y otra vez, lo hallaré
El viento que corría por el túnel 
Se hacía cada vez más frío 
Ya había caminado bastante, la coca se agotaba, puso las tres últimas hojas en la boca

No pudo evitar pensar en su aldea, en sus padres, su abuelo, su casa
Recordaba sus travesuras, su montaña y su río. Había decidido que todo era suyo

También al amigo en la selva, Shiram 
Qué haces ahora? Seguro que en el bosque, o con los cazadores

Y su mente voló, y le trajo esa mirada hermosa que lo había cautivado desde que era pequeño, y suspiró 
Si he de vagar eternamente en estos túneles infinitos oscuros, pensó, lo haré recordándote - Urpicha 

Poema 2472

Madre querida, tú que entiendes
Mis dudas y temores, mis miedos
Dónde estás? Dónde te escondes?

Mi ruta hoy es desconocida para mí 
Mis pasos dudan, mi corazón 
Pide que nos guíes, estás ahí?

Yo sé que me escuchas
Se que me cobijas con tus brazos
Y me acunas como un niño

Pacha mama, cuídame 
No dejes que me desvíe 
Tomado de tu mano llegaré 

Poema 2471

Las indicaciones fueron escuetas y claras: vas allá, llegas, te presentas, entregas ésto y regresas por arriba
Y se fué, por donde ambos habían bajado, cerrando el ingreso

Tari estuvo un buen rato en silencio, tratando de calmar a su corazón que latía a mil por segundo, y esa sensación extraña en la piel que le indicaba el peligro 
Pero usó todo lo aprendido, se sentó un rato, abrazó la tierra, agradeció a la pacha mama por cobijarlo y cuidarlo, luego miró como le había enseñado su abuelo, y vislumbró claramente el camino entre las tinieblas 

Habían rayos de luz que se filtraban desde el techo, y sus ojos poco a poco se fueron acostumbrando a las penumbras. Se puso tres hojas de coca en la boca y empezó a masticar
Los primeros pasos fueron dubitativos, temerosos, pero luego, poco a poco, fue avanzando con más seguridad 

domingo, 21 de diciembre de 2025

Poema 2470

El tambo estaba lleno de cosas
Parecía pequeño por fuera, una simple construcción de piedras y paja, pero por dentro se podía admirar su grandeza
Tenía una sola entrada y varias ventanas
En algunas salientes de las paredes habían muchos herramientas, en una esquina fría una gran tinaja cubierta por una especie de membrana: era la chicha
Varios cestos con charki, cancha, chuño y sobre todo hojas de coca seca

Lo que no se veía a simple vista era la entrada hacia el sistema de túneles 
Se tenía que mover una pequeña cesta y se encontraba el agujero 
Oscuro, totalmente oscuro, pero corría el aire ahí adentro, como si existiera una corriente subterránea de vientos

El chaski tomó un puñado de hojas de coca y se las entregó a Tari, lo miró en forma ceremonial y le dijo: baja.
Tari obedeció.
Al estar abajo se quedaron parados por un largo tiempo. Tari estaba sorprendido por el tamaño del lugar, podía levantar las manos y estirarlas a los costados y no tocar ni el techo ni las paredes

El chaski estaba con los ojos cerrados, en silencio. Tari hizo lo mismo sin decir palabras, absorto en sus pensamientos y emocionado por la sensación de aventura en lo desconocido 

Poema 2469

Los chaskis
Era el sistema de mensajería del imperio, rápido, puntual, sin errores
Solamente los más aptos, física y mentalmente fuertes, eran los escogidos, y Tari había sido seleccionado.
Su abuelo lo llevó al tambo de la gran ruta, y, sin mucha ceremonia, lo entregó al que se encontraba en turno

Tari estaba ansioso, moviendo frenéticamente los pies con pequeños saltos y listo para correr
No tuvo que esperar mucho, el correo llegó casi sin aviso, solo un pequeño sonido suave  de su pequeña zampoña 
El relevo empezó a trotar antes que el otro llegara,y recibió el recado mientras ambos corrían

Tari tuvo que poner mucho empeño para poder alcanzar al chaski, quien no se detuvo un solo segundo para esperarlo, solamente lo miró con gesto adusto y recriminador

Solamente corrieron, en silencio, marcando un ritmo fijo, aumentando y disminuyendo el ritmo acorde a la pendiente de la ruta, tomando agua a sorbos y mascando coca

El chaski sacó su zampoña y la hizo sonar por unos segundos, y en ese preciso momento divisaron el tambo a lo lejos. El relevo empezó a trotar en la misma dirección y se encontraron en la ruta para hacer lo mismo. Luego de entregar el recado disminuyó lentamente el ritmo y, dando vuelta hacia atrás, regresaron al tambo