Estábamos hartos de la rutina
Cansados de seguir siempre el mandato de la costumbre y la religión
Era poco comprensible las razones por las que debíamos hacer exactamente lo que hicieron los padres, abuelos y bisabuelos
Así ha sido siempre
Nos decían y repetían, hasta el cansancio
Entonces, un lunes cualquiera, cuando íbamos con dirección al campo a labrar la tierra, o arreando el ganado, nos miramos
Éramos jóvenes, estábamos sanos, en casa quedaban los hermanos mayores ya casados o los menores aún pequeños, los padres y abuelos
Nos miramos y entendimos lo que queríamos, sin mediar palabras, cruzamos los campos, no nos detuvimos
Dejamos el ganado con algunos que no quisieron seguirnos
Se vinieron con nosotros nuestros perros, fieles compañeros
Dejamos las herramientas de trabajo y solamente nos llevamos nuestros cuchillos
No volteamos atrás, sin pena, sin resentimiento, nos fuimos sin mirar atrás, con la rara sensación de hacer algo malo o bueno, raro, nunca antes hecho
Solamente nos dejamos llevar hasta que el sol se puso, entonces paramos y nos dimos cuenta de lo que sucedió
No hay comentarios.:
Publicar un comentario