viernes, 5 de diciembre de 2025

Poema 2390

El silencio en la cantina es sepulcral 
Ya solamente quedamos los dos y el cantinero que está sentado cerca
Siempre nos sirve un trago más, tiene los ojos rojos de tantas lágrimas 
Traga saliva en silencio, nada que opinar

Nos sigues contando de tu vida
De cómo cambiaste sin rumbo, sin darte cuenta de los días, recordando 
El día en que los enterraste, en el mismo cajón, pagaste la misa
Y pagaste el cementerio con lo último que te quedaba, tu suegra lloraba
Tus cuñados no tenían consuelo

Echaste toda la tierra, aplanaste bien el lugar, nadie te molestó, todos se fueron
Pusiste la pequeña lápida que habías comprado y te abrazaste a la tierra
Luego fuiste a casa a quemarlo todo

En silencio, sin discursos, sin más lágrimas, sin rencores, sin pedir nada 

Y empezaste a caminar
Solo recordabas los momentos de felicidad 
Pero no podías borrar de tu memoria el rostro de tu esposa quejándose de dolor
Y ese pequeño cuerpecito que te mostraron diciendo 

Óbito fetal

Poema 2389

Eclampsia y óbito fetal
Nunca podré olvidar esas palabras, me dices con lágrimas en los ojos
Me miras, no sé qué decirte, trago saliva 

Ya lo acepté hace mucho tiempo, sé que eres médico y entiendes todo
Pero yo no, por más que me explicaron varias veces, no podía entender 
Que la presión, los riñones, la anemia
Me dijeron algo de "comunicación" nunca entendí por qué 

También hablaron de que los servicios de salud tienen poco recursos
Que el gobierno no hace nada, que los sueldos, y tantas cosas, y me decían
Que firme aquí y allá, no sé qué tantos papeles, al final la señorita 
Esa del uniforme raro, se acercó a mi lado y me dijo: le pido disculpas por la ineficiencia de mi sector, y se fué llorando 

Después me dijeron que se podría haber salvado, que si la hubieran operado a tiempo, o tratado de manera adecuada 

Yo no quería escuchar más nada

Quemé toda la casa, con todas las cosas adentro
Ye fui a la selva, de donde no tenía que haber vuelto 
Debí morirme ahí 

Poema 2388

Para esto tu mamá había buscado a la señorita de la posta, que vino a la casa 
Hizo que te llevara en brazos a la posta
Ahí te puso un suero, te puso algunas ampollas y me dijo que traería la ambulancia 
Que estabas muy mal

Cuando llegamos al hospital le gritaron
El doctor le dijo malas palabras hasta que la señorita le mostró el papel 
Y el doctor cambió de cara, se dió cuenta que estabas mal

Me hicieron firmar muchos papeles 
Y tenía que pagar una gran suma

Todo lo hice pero cuando pasaron las horas, aún estabas ahí 
Decían que te tenían que operar
Y todos corrían, pero nadie te llevaba

Hasta que dejaste de quejarte

Entonces corrieron todos como locos
La señorita se quedó a mi lado llorando 

Y yo no sé por qué sabía que te había perdido
Y también me puse a llorar

Poema 2387

Fue el sábado en la noche que te quejaste de la comida, que te había caído mal, y te preparaste una hierbita 
Te sobé un poco ahí donde te dolía, tratando de que te pase y te calmó un poco
En la mañana del domingo te despertaste con dolor, así que te llevamos al hospital 

No estaba el doctor, solo un enfermero vestido de blanco que tenía mucho sueño
Dijo que eran cólicos, te puso una ampolla que te calmó un poco 

Nos dijo que vayamos a casa, pero que si volvía el dolor volviéramos al hospital 

A eso del medio día volvimos al hospital, pues te seguía doliendo
Y el enfermero se asustó y mandó llamar al doctor

Era otro, que no te conocía, y tenía aliento a resaca, te examinó 
Anotó algo en tu historia y te mandó poner otra inyección más potente

Es un cólico, nada más 
Es lo que dijo
Con esta medicina va a dormir y estará bien

Así fue, te quedaste dormida, y te llevé en brazos a la casa 
Pensé que estabas mejor, me tranquilice pero, ya cerca a la noche
Te empezaste a quejar

Poema 2386

En el último control que te tocó en el hospital, otra vez fué la señorita de uniforme raro y nos tocó el doctor joven ese
La riñó, también a nosotros, que todo estaba bien, que no deberían hacerle perder el tiempo 
Hizo una receta de mala gana y nos mandó a la casa

La señorita iba muy perturbada cuando regresamos y nos dijo que si sentías algo raro la buscararamos 
Ella trabajaba todos los días en la posta, que se cerraba en las noches

También nos dijo que en las noches deberíamos ir al hospital 
También los domingos, ya que los domingos nadie atiende 
Solamente el hospital 

Quizá ella ya sabía algo?
Nunca lo sabré 

jueves, 4 de diciembre de 2025

Poema 2385

Tu mirada se hace más opaca y las sombras de la tristeza te ganan

Llevé a mi perro a enterrar hasta mi cabaña, en el mismo lugar donde estaban sus hermanos, ahí lo enterré 
Llegué a la casa y cogí mis herramientas y todo lo que me quedaba para llevarlo a vender a la ciudad

Estuve toda la noche fuera, y cuando llegue a la casa estabas dormida 
Tranquila, tus pies ya no estaban tan hinchados, la noche fría me despertaba

Pensé que quizá sería así todo, que después de perder a mi mascota ya nada más me podría pasar

Que equivocado que estaba

Poema 2384

La señorita de la posta te hizo muchos exámenes, y me dió recetas
La medicina es muy cara, pero ya estaba trabajando de albañil
Y todavía quedaba plata de lo que había vendido, así que podía comprar todo 

Te dieron muchas pastillas, y que no podías caminar mucho
Y tú mamá te cuidaba de día, yo de noche, y así fue avanzando el embarazo 

Te llevamos un par de veces más dónde el doctor bueno, que te daba palmaditas en el hombro, a mi también 
Pero la última vez él no estaba, y hubo otro más joven que él que ni te miró 
Escribió una receta y sin decirnos nada, dijo: siguiente! Nada más 

Nos fuimos a la casa y encontré a nuestra mascota en la puerta
Tirado, botando espuma por la boca

Lo habían envenenado 

Luego dijeron que los sanitarios estaban matando a los perros vagabundos con veneno

Pero, no eras vagabundo, por qué te envenenaron?

Por qué?