sábado, 29 de noviembre de 2025

Poema 2357

El licor no nos calma, la sed seca las gargantas
Relatas otra vez la historia de tu abuelo
Golpeas la mesa con un puño de acero
Maldita pobreza!

El amigo de tu papá vino a traer las cosas
Que había dejado cuando murió por un castigo
Que el oficial había hecho
Lo bañaron en miel y lo ataron a un hormiguero
Por haberse negado a golpear a un recluta nuevo

El soldado debe obedecer las órdenes sin dudas ni murmuraciones!

Luego llevaron su cuerpo y lo hundieron en el río
Reportando que se había perdido al intentar cruzarlo
Y el amigo guardó ese polo y el gorro
Y sus papeles que el había tenido 

Al terminar su servicio buscó el pueblo
Se demoró demasiado tiempo, primero debía regresar a su propia casa, arreglar su vida
Luego buscar ese pueblito del que tanto hablaba su amigo, de su mujer y de su hijo, y de que se casarían cuando regresara, que trabajaría y pagaría la misa en el pueblo
Y que te bautizaría y te pondria su apellido, como debe de ser

Silencio
El ruido de los ventiladores viejos corta el mugroso silencio a humo y alcohol que rodea a todos


Poema 2356

Lo que contó mi mamá me lo guardaré para mí, querido amigo
Dices mientras tu rostro se vuelve como de entierro 
Solo te diré que mi mamá y mi papá no se pudieron casar porque no pudieron pagar la misa
Y que, cuando mi mamá estaba embarazada de mi, vinieron los del ejército y se llevaron a mi papá 

Servicio militar

Naci al mes de que se llevaron a mi papá 
Mi mamá fue a buscarlo, dejándome a los seis meses al cuidado de mis abuelos 

Ella contó que llegó al cuartel, le dijeron que le avisarian de mi papá y la llevaron adentro
La violaron varias veces, y luego la echaron, sin darle ninguna respuesta 
Solo después nos enteramos que lo habían llevado a la selva 
A defender las fronteras

Nació mi hermanito, pero murió a los dos meses, es lo que me contaron
En el pueblo dijeron que era por la leche amarga
Mi mamá solo lloraba y lloraba
Hasta que crecí y pude al fin ir con mi abuelo a la chacra


viernes, 28 de noviembre de 2025

Poema 2355

Hace algún tiempo atrás, unos meses o unos años
Vino un señor a mi casa, no se veía tan mayor como mi mamá 
Pero trajo algunas cosas, que entregó a mi mamá y ella lloró muchos días

Mi abuela también lloró, pero en silencio 
Yo no entendía nada, hasta ese día en que le pregunté a mi mamá 

Dónde está mi papá?

El bar ahora guarda silencio
Solo el narrador del partido de fútbol sigue su labor 
Aunque quizá, si hubiera podido escuchar el relato de mi amigo
Hubiera guardado silencio 

Mi mamá me miró buen rato, en silencio 
Luego trajo un paquete, sacó unos papeles viejos, un polo verde y un gorro
Y una placa de metal donde estaban unas iniciales

Esto es todo lo que queda de tu papá 

Poema 2354

Así se nos fue la primaria, pero en el último grado, un niño de otro salón empezó a molestarte 

Asiento cuando cuentas esto 
Era un niño blanquito de la costa 
Había llegado solo para ese grado
Y molestaba a todos, por lo menos eso creía yo

Un buen día, mientras caminábamos juntos en el recreo, buscando entre las piedras algo que ya no recuerdo
Ese niño sin previo aviso nos tiró un poco de tierra
Y no paró hasta que fuí y lo empujé 
Se fué corriendo y llorando
Pero me dijo algo que me dolió en el alma

Bajas la mirada, y la tristeza se te sale por los ojos

Me dijo que no tenía papá, y que él si tiene papá y que le dirá que me pegue 

Pero lo dijo de tal manera que mi corazón se partió y me quedé en silencio, sin notar más nada

Al terminar la clase, me fui a casa y le pregunté a mi mamá 

Dónde está mi papá?

Poema 2353

Zapatos
Cuando mencionas este nombre, hay un extraño brillo en tus ojos
Zapatos, repites y sonríes 
Fue la primera vez que ví unos zapatos en mis pies
Me fueron probando, unos no me entraban, otros demasiado grandes
Pero mi rostro se iluminaba en una gran sonrisa al sentirlos

Me regalaron dos pares, unos que me quedaban perfectos y otros algo más grandes
Y también una escobilla y una lata de betún negro
Se veían hermosos cuando brillaban 

Eran usados, es cierto, del hijo de la señorita 
Pero para mi estaban geniales
Cuando fui a clases trataba de mostrarlos, pero
Nadie los notó 

Me estristecio un poco, continúa tu relato
Pero luego el calor que sentía en ellos y la sensación de protección hicieron su trabajo 

Zapatos, los cuidé tanto que, mis pies crecieron muy rápido y tuve que dejarlos


Poema 2352

Aprendimos muchas cosas, sobre todo a rezar
A mi abuela no le gustaba mucho, tampoco a mi mamá
Aunque iban al pueblo los días que venía el "padrecito"
Pero siempre renegaban, pues debían de llevar algo
Y nosotros no teníamos mucho, apenas para comer

También nos enseñó algo llamado "patria"
La verdad no sabía dónde quedaba ese lugar
Pero nos enseñó a respetarla y a quererla, aunque
No entendíamos mucho sobre esas cosas, por cierto
Aprendimos a cantar el "Himno Nacional"

Tu voz se aviva cuando relatas este periodo
Parece que eres un niño de nuevo, haciendo gestos
Y alzando la voz como si fuera un juego
Luego te entristeces

Cuentas que cierta vez te lastimaste una uña al caminar
Y llegaste sangrando, y la señorita se dio cuenta a pesar
De que te habías lavado en el arroyo cercano al colegio
Te puso una vendita y te dijo que el sábado vayas a su casa
Que tu abuela sabría dónde está

Así lo hicieron, tu mamá no dijo nada, solo tu abuela
No estaba de muy buen humor, pero fueron igual
Caminaron hasta más allá del colegio hasta que
Llegaron a la casa de la señorita, ella los esperaba
Y como dos viejas amigas, se pusieron a charlar

Poema 2351

Ahí es donde te conocí. Sonríes al decirlo
Aunque no llegaste con todos nosotros
Mas bien llegaste al final del año, ya en ese momento
Sabía muchas cosas nuevas, la señorita
Nos enseñaba mucho, la escuela era el lugar
Más maravilloso que había encontrado

Para llegar a la escuela tenía que caminar
Hasta la ciudad grande, que apenas conocía
Mi casa estaba de por si alejada, muy lejos
De mi pueblo, así decían todos, pero para mi
Era maravilloso salir antes que el sol 
Con mi uniforme "nuevo" y mis llanques
Con un lápiz, un lindo cuaderno en la bolsa
Que me cosió la abuela, quien, dicho sea de paso
Fue la que me trajo por primera vez al colegio

La maestra era quizá mayor que mi abuela
Pero era mucho mas alta, usaba lentes
Y su mirada te ordenaba a hacer todo
Sin siquiera decir nada, se conocían
Luego me contaron que mi abuela 
En algún momento fue llevada a la casa
De la señorita para que le hiciera compañía, 
O algo parecido, ya no recuerdo

Los primeros días, aprender los nombres
De todos los demás niños, y niñas
Éramos muchos, pero todos en silencio
La señorita hablaba y nosotros felices
Por estar en el colegio, sobre todo yo