viernes, 8 de agosto de 2025

Poema 1840

Soledad
Hermosa, bella, única y serena
Gracias por ser mi fiel compañera 
En tu puedo rememorar 
Las caricias, abrazos y besos
De aquella que me robó la vida
Que me robó mis deseos y sueños
Aquella que es y será mi única princesa

Gracias soledad, compañera sincera 
No me importunas con tonterías 
Saber guardar silencio y escuchar
Y, lo que es mejor, puedes soñar conmigo, a mi lado
Acompañarme en estos sueños
Donde me encuentro de nuevo
Con esa diosa terrenal 
Que me mata con una mirada
Que me aloca con una sonrisa
Que me trastorna con su presencia 

Hola soledad
Soñemos juntos, de nuevo

Poema 1839

Y nuestra tarde se pasa volando
No hablamos mucho
Entre caricias, besos y regaños
Se nos acaba el día, es tiempo 
Nuevamente hay que despedirnos
Por qué?!

Te abrazas a mi, me besas 
De nuevo una y otra vez
Colgada a mi cuello y mirándome 
Fijamente con esos increíbles ojos negros
Me dices que me amas
Yo también te amo!
Bésame, tontuelo 

Que bellas palabras
Que música más melodiosa
Es escucharte decirme 
Que también me amas

Pero el tiempo se acaba
Es hora de partir
Adiós poeta, nos vemos pronto
Adiós, princesa 
Te seguiré esperando 
Mis puertas seguirán abiertas 

Poema 1838

Hola poeta
Me dices al hombro, mientras te abrazas a mi cintura
Volteo y encuentro la magia
De tus cabellos revoloteados
Y ese enjambre de fragancias 
Que golpean mis sentidos
Y me mandan a volar
Sin escalas

Me extrañaste?
Acurrucas tu cabeza bajo mi brazo
Y buscas mi pecho mientras
Tus manos acarician mi cuerpo
Me estremezco 
Disfrutas que así sea
Y lo haces con mayor ahínco 

Qué pasó? Te comieron la lengua?
Te cojo por la cintura y te levanto 
Te abrazo a mi y acerco tu rostro al mío
Por un momento tus pies no tocan el suelo 
Te abrazas a mi cuello y acercas tus labios
A los míos, me besas
Te beso
Nos besamos

Trepas a mi cintura 
Nuestras bocas son una batalla
No hay perdedores solo ganadores
Solo hay sensaciones desbordadas
Solo hay instintos que se liberan

Ni te imaginas lo que te he extrañado 
Ni te imaginas 

Poema 1837

Esos ojos negros que me miran
Despiadados, encantadores 
Estoy aquí de nuevo, preso de 
Una mirada de antología que
No sé explicar, solo muero de deseo 
Nada más 

Cierro los ojos, quiero huir
Es demasiado el vaiven de emociones 
Ya casi estoy desquiciado 
Mi mente busca huir, no puedo
Solo quiero salir un rato 
A respirar, cierro los ojos
Quizá así pueda huir

Pero no. Ahí están!
Hermosos, seductores, únicos 
Tienes unos ojos excepcionales
Bellos hasta el dolor 
Quiero huir. 
Solo un rato 
Para respirar 

No tienes compasión 
Me miras de una manera tal
Que quiero morir
De amor

Poema 1836

Sentir tu piel en mis manos
Esa suavidad indescriptible, imposible
Sensaciones que trepan lentamente 
Y se apoderan de mis deseos, de mis sueños 
Y me entregan momentos mágicos 
Únicos e irrepetibles 
Sentir tu piel en mis manos
Es un sueño, un irrefrenable deseo

Sentir tus ojos en los míos 
Hermosos, profundos, despiadados
Sentir que voy cayendo 
Irremediablemente a ese abismo
Tan oscuro que no sé si hay final
Y no me importa, pues es tan placentero 
Sentir que estoy perdido 
En esa mirada de fuego que
Me tiene loco desde aquel momento 
En el que posaste sobre mis ojos
Tus único y bellos ojos negros 

Sentir que no hay piso 
Que mis pies flotan sobre el suelo 
Estoy volando en alguna dirección 
Estoy seguro que aterricé hace tiempo
En lo más profundo de tu corazón 
Y no tengo forma de escapar
No hay salida, no hay escalas
Ni siquiera ventanas para respirar 
He caído en una trampa fatal
En la que me quiero quedar

Estoy loco, lo sé 
Pero, dime un cosa, 
Es acaso posible resistirse 
A tamaña tentación?!

jueves, 7 de agosto de 2025

Poema 1835

La playa me detiene
A dónde vas?
No lo sé, respondo 
Las olas me empujan afuera
Quiero luchar
Quiero entregarme al mar
Pero la playa no me deja
No me deja avanzar

Hay un canto de sirena
Que me invita más y más 
El cigarrillo se apaga 
No puedo encender otro
Quiero fumar 

Salgo a la arena
La playa se enfurece 
Y me adentra en la arena
Más y más 

A dónde vas, poeta?
No lo sé, solo quiero entrar al mar
Las estrellas se estremecen
Van y vienen sin parar
Las nubes vuelan raudas 
Y traen a la luna hasta la playa
Qué haces? Me preguntan
Quiero entrar al mar

La luna me adormece
Una canción de cuna
Descansa poeta, es hora de soñar
Las arenas me acunan
Y una ráfaga de viento
Me protege del mar

Sueña poeta, sueña
Es tiempo de soñar
El mar aún no te espera
Aún hay letras que necesitan volar

Poema 1834

Las calles, bulliciosas, llenas de vida
Se ven tan solitarias a mis ojos
Las veredas son de cardos y espinas 
Me cuesta poner cada paso en ellas 

La gente, a veces amable, muchas otras
Indiferente, apurada, agresiva
No las veo, no las siento
Me pasan la voz, respondo
De una manera u otra

La ciudad bulliciosa es un cementerio 
Caminan por ella otros muertos
Miro al piso, solamente busco
Una señal que me diga basta 
No quiero seguir más, pero mis pies
Me llevan sin pedir permiso 

La noche cubre la ciudad
Con una manta impenetrable 
De dolor, de angustia, de soledad 
Enciendo un cigarrillo
Había dejado de fumar hace tanto
Que el sabor a tabaco me pica en los labios
Pero igual me mantiene despierto 
Es lo que quería, es lo que busqué 

Sigo a mis pasos
Que no saben a dónde van
La ciudad me abandonó 
La noche me cubre por completo 
Bienvenida la tranquilidad