Él toma las manos de ella, y tembloroso de felicidad, no deja de sonreír.
Ella lo mira encantada, ríe a carcajadas de las ocurrencias de aquel,
Que sin soltar sus manos, hablando de todo y nada, sonríe otra vez.
Con unos ojos que brillan como perlas, con su lindo color miel,
Un cutis terso y lozano, de una pequeña niña que acaba de crecer,
Y un cabello majestuoso, que el viento acaricia y hace volar.
Los que de verdad le hacen perder la cordura y le hacen soñar,
Quiere tomarlos y besarlos con locura, si es que llega a sobrevivír
Este momento eterno de placer puro, que no quiere acabe nunca, jamás...
Amor, pasión y locura, sueños desenfrenados, lo entiende todo muy bien.
Ella también lo desea, con pasión y locura. Cómo no desear a aquel,
Que le bajó la luna y estrellas, hasta el mismo sol, solo para complacerla.
Ve que su rostro es dulce, aunque los labios dicen que puede ser cruel,
Sus ojos para ella, son los más hermosos que nunca había visto antes,
Pero no son los ojos, sino la mirada que él tiene lo que la hacen soñar,
Y a un universo de fantasía y de amor eterno la invitan a volar.
Le gustan sus manos firmes, y sus poderosos brazos con las que la suele acariciar,
También le gusta su barba, que adorna su varonil rostro, siempre a medio afeitar.
Sus cabellos hirsutos, rebeldes como él, que casi nunca sabe peinar,
Y su sonrisa franca, que comparte a todo el mundo y en todo lugar...
Lo bella que es la vida, lo hermoso que es amarse y entregar
Tu vida, tu corazón, tus sueños, a aquél o aquella que te ama de verdad.
Desde el primer día en el que se vieron, no paran de soñar...
Tanto así que ya todos se han ido, y hace buen rato es hora de cerrar.
El dueño de aquel sitio muy cortésmente los invita a salir, una vez más,
Y los invita a regresar mañana, que les tendrá reservado su lugar....
Van cogidos del brazo, caminando lentamente por el viejo bulevar,
El le habla al oído, siempre sonriendo, ella no para de reír,
Van casi a tientas, pues ya casi ninguno puede ver muy bien.
Caminan con mucha dificultad por todo lo que les tocó vivir
Pues ya pasaron los 80 años de edad, hace ya buen tiempo atrás.
Siguen siendo jóvenes como el primer momento, desde el día aquel,
En que se dieron su primer beso, y se entregaron uno al otro sin preguntar,
Lo que les depara la vida, lo que tendrán que pasar, o por lo que tendrán que luchar,
Pues si están juntos, como aquel primer día, todo estará muy bien...